El último genio del ajedrez
El GM indio (39 años) luce tres títulos mundiales y es el responsable de haber roto la hegemonía de los rusos en los tableros.
Poco antes de su muerte, Bobby Fisher, ya afectado en sus sentidos, quiso reunirse con Vishy Anand en Islandia. ¿Por qué? Difícil saberlo. Dentro de la paranoia del norteamericano, había dos datos que le inspiraban confianza en el indio: no era ruso y lo sentía un outsider, igual que él.
Los dos cerebros privilegiados decidieron pasar la tarde hablando de ketchup y de viejas partidas de los setenta. El extraño cónclave ocurrió en un McDonald's de Reykiavik.
Es una historia más en la vida de Anand, nacido en 1969 en el seno de una familia acomodada de Madrás (hoy Chennai). De hecho, es un brahmán, casta superior de los hindúes.
El asiático aprendió a jugar impulsado por su madre. Su gusto por el ajedrez creció luego de que a los seis años se fue a vivir a Filipinas.
Pese a que India es reconocida como el país originario de la disciplina, jamás había tenido un gran maestro. Él lo logró y fue campeón mundial juvenil.
Iván Morovic compartió con el "Tigre de Madrás" en aquellos torneos, y vio su crecimiento. "Es el jugador más rápido de la historia. No piensa: nos decía que le incomodaba pensar, lo que puede sonar raro para algunos siendo un ajedrecista. Tiene un talento único e innato", sostiene el viñamarino.
Anand ganó el primero de sus mundiales en 2000. En 2007 y 2008 conquistó los otros, siendo el primero desde el propio Fisher en romper la hegemonía total de los rusos. Sus logros lo hicieron uno de los rostros más conocidos de India.
Otra de sus gracias: nunca siguió el método sistemático de enseñanza soviético. "Eso me ayudó. Después del colegio estudié economía, porque tenía miedo de acabar como un loco del ajedrez", dice.
Pese a ser reacio al aporte de los computadores en la actividad -el ajedrez se acabará en 2010, era su predicción en los noventa-, hoy, como todos los grandes maestros, lo hizo una parte fundamental de su entrenamiento. Incluso cree que en el futuro los jugadores debiesen estar con un PC al lado durante las partidas.
El indio también hizo parte de su entrenamiento el trabajo físico: cumple tres horas diarias en el gimnasio antes de los torneos para aguantar los niveles de estrés.
Contrario a los otros genios del ajedrez, Anand lleva una vida común y tiene una personalidad alejada de los extremos.
"Vive en un pueblo muy pequeño de España. Yo comí con él antes de cerrar su visita, y me permitió, incluso, llevar un tablero de ajedrez a la cena. Es muy humilde", dice Daniel Yarur, hombre clave en su viaje a Chile.
El periplo de Anand incluye, además de ajedrez y de un homenaje de la ministra de Educación, un viaje relámpago al norte para cultivar su otra gran pasión: la observación de las estrellas.
Anand llegó ayer a Santiago. Mañana enfrentará a Morovic en dos partidas.
Fuente: El Mercurio